Marlene Gonzalez

Marlene Gonzalez

martes, 21 de noviembre de 2006

MÚSICA, LA DE MIS VERSOS.


Que ningún joven se equivoque al pensar que entre más ron, cigarros, pastillas, juego de luces, drogas y cualquier otro estimulante inventado debe estar presente a la hora del sexo.
Aberraciones fue lo que leí. Esto que me cuentan no es sexo, sino inventos para deformar la hora limpia de ir al lecho.
A Mariela no le gustó lo que le hizo su novio. Ella había, como tantas otras, idealizado la hermoso momento de lo esperado. "Aquello fue una locura, un artificio y me alejé para siempre con el sabor amargo de ver roto un sueño acariciado en tanto tiempo... oiga, mire que lo pensé."
Asegura Mariela que percibió la inconsciencia del acto porque realmente no era él, no era el novio amoroso que la convenció. "Le digo que lo que pienso es que él no puede, ¿entiende, él sin un estimulante no puede y esa es la decepción más grande que se experimenta, al menos, una muchacha como yo".
Satisface que me hayas pedido que trate el tema, y me parece que no tengo mucho más que decir después de lo que tú misma afirmas.
Porque es así, porque tienes toda la razón, Mariela. Eso no es relación sexual, con esas exageraciones y excentricidades se pierde la oportunidad única de apreciar, con todos los sentidos, hasta dónde es capaz de transportarnos este placer consciente que solo se logra con gusto y amor.
Es que no hace falta nada, ni siquiera cama, para que el deseo te atrape y se consuma el hecho. Pero un deseo limpio, puro, transparente. Es que con todo y lo hermoso de la música, hasta se puede prescindir de ella: Música, la de mis versos, porque de lo único que no se puede carecer es del bello sentimiento que es capaz de proporcionarnos todo lo demás.
Errados, y herrados, andan por ahí esos jóvenes que se inician con la falsa idea de que hay que emborracharse o drogarse para poder tener una buena relación sexual.
Denigra ante los ojos de una muchacha o muchacho, el hecho de que su pareja tenga que acudir a estimulantes fuertes para, premeditadamente, preparar el encuentro como el hecho de estar sobrios los fuera a poner en ridículo.
No vamos a negar que es más agradable poder contar con un en un lugar acogedor, apacible, donde haya música para la intimidad, algún sorbo de vino y un largo etcétera. Pero lo otro, eso que dice Mariela y eso que le escuché a un "súper" joven, nada tienen que ver. A eso se le puede nombrar: locura, deformación, falsedad, aberración y no es bueno que desde tan joven alimenten esta idea porque se pueden perder, para siempre, el agradable sabor de una verdadera fiesta de amor a la que se va tan desnudos.

No hay comentarios.: